31/1/16

LOS QUE SERVIMOS NOS IDENTIFICAMOS CON SHAUL

LOS QUE SERVIMOS NOS IDENTIFICAMOS CON SHAUL.
«Llevo en mi cuerpo las marcas de Yahshua» (Gal. 6,17)
Varias veces alude Shaul en sus cartas a «las marcas de Yahshua» que lleva impresas en su cuerpo. Indudablemente no se refiere a estigmas ni a ningún otro tipo de fenómeno extraordinario, sino a las cicatrices debidas a los malos tratos sufridos por causa del Mashiaj (Qorintiyim Bet/2 Cor. 4,10; 6,4-5...).
En Qorintiyim Bet/2 Cor. 11,24-27 nos da incluso una lista detallada de pruebas por las que había tenido que pasar: «Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en el abismo. Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez». Y el libro de los Maaser/Hechos nos certifica del realismo de todo ello: cárceles, tribunales, latigazos, insidias, amenazas de muerte, motines... El sufrimiento físico ha acompañado a cada paso al apóstol en su existencia.
Más aún, en Qorintiyim Bet/2 Cor. 12, 10 habla de «injurias», «persecuciones», «angustias», «sufridas por Mashiaj». Por tanto, junto a los sufrimientos físicos está ese roce continuo de la humillación, la contradicción, las dificultades y trabas de todo tipo; y ello por parte de los judíos, de las autoridades romanas... o de los mismos «falsos hermanos» (fue sin duda una de las espinas más dolorosas del apóstol la presencia continua de los judaizantes, de los falsos apóstoles, que ponían en tela de juicio su labor e incluso contradecían abiertamente la predicación de Shaul).
Él mismo presenta estos sufrimientos, «soportados por Yahshua», como una prueba de la autenticidad de su apostolado (Qorintiyim Bet/2 Cor. 12,12). Shaul ha sufrido de hecho en su carne por causa de Mashiaj y por la Besorat (Buena Noticia), por sus comunidades y por cada evangelizado. Y eso es señal clara de que nada buscaba para sí. Pues ciertamente el mercenario cuando ve venir al lobo abandona las ovejas y huye, pues en realidad no le importan las ovejas (Yonahan/Jn. 10,12-13); en cambio, el buen pastor -el auténtico apóstol- da la vida por las ovejas (Yonahan/Jn. 10,11).
«Con lágrimas en los ojos» (Fil. 3,18)
Sin embargo, como ocurrió con el Maestro, más intensos y continuos que los dolores físicos han sido los dolores interiores, morales o espirituales.
En el texto antes citado, tras la enumeración de los padecimientos físicos, continuaba Shaul: « Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las kehilaj. ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?» (Qorintiyim Bet/2 Cor. 11,28-29). Se trata de los sufrimientos que provienen de el ahavah/amor: cuando a uno le importan los demás no queda indiferente ante las dificultades y problemas de ellos...
Ya hemos visto cómo Shaul nos confesaba que sentía «una gran tristeza y un dolor incesante en el corazón» (Rom. 9,2) a causa de sus hermanos israelitas, que en su gran mayoría habían rechazado al Mashiaj y la Besorat de la salvación.
Cuando tiene que abandonar Tesalónica a causa de la persecución, debiendo dejar una comunidad joven y sin afianzar, Shaul sufre temiendo que todo quede reducido a la nada (Tesaloniyim Alef/1 Tes. 3,5); sólo cuando vuelve Timoteo trayendo buenas noticias, experimenta el consuelo en medio de sus tribulaciones y se siente volviendo a vivir (Tesaloniyim Alef/1 Tes. 3,7-8).
Particularmente el problema judaizante debió hacer sufrir enormemente al apóstol, pues veía que se deformaba la esencia de la Besorat y se perturbaba gravemente a las comunidades (Gal. 1,6-9). Escribiendo a los filipenses expresará su dolor con estas palabras: «muchos viven, según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Mashiaj...» (Fil. 3, 18).
«Dolores de parto» (Gal 4,19)
Shaul ha entendido y ha vivido todos estos padecimientos no sólo como algo que debía soportar coherentemente por fidelidad a su misión, sino como algo valioso y fecundo en sí mismo.
Escribiendo a los gálatas -en plena crisis judaizante- tiene esta exclamación que le sale de lo más hondo del corazón: «¡hijos míos!, por quienes sufro de nuevo dolores de parto hasta ver a Mashiaj formado en vosotros» (Gal. 4, 19). Una ráfaga de luz en su interior le ha hecho comprender que las luchas y sufrimientos por la Besorat y por sus talmidim eran fecundos; dolores, sí, pero dolores de parto. Lo mismo que la mujer sufre hasta dar a luz, pero luego se goza por haberle dado un hijo al mundo (Yonahan/Jn. 16,21), así el apóstol sufre lo indecible, pero el resultado final es impagable: «ver a Mashiaj formado en vosotros».
Este es el secreto del misterio de la vida de Yahshua en la vida del apóstol, un misterio de vida y fecundidad en medio del dolor y del aparente fracaso. Por eso escribirá a los de Corinto: «Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes la muerte de Yahshua, para que también la vida de Yahshua se manifieste en nuestro cuerpo» (Qorintiyim Bet/2 Cor.4,10).
«Fuerza en la debilidad» (Qorintiyim Bet/2 Cor. 12,10)
Sin embargo, parece que no siempre lo haya visto así. En un pasuk muy conocido (Qorintiyim Bet/2 Cor. 12,7-10) nos habla de una determinada «debilidad», algo muy molesto que llama «aguijón» y califica de «mensajero de ha satan»; por el contexto, parece que se refiere a las ya mencionadas persecuciones y tribulaciones de todo tipo padecidas por Mashiaj, aunque también pudiera tratarse de una enfermedad. Lo cierto es que Shaul lo ha visto como un obstáculo que le impedía realizar su obra -la obra de lANUNCIAR que Yahshua mismo le había encomendado-; por eso dice que le pidió insistentemente a Yahshua que alejase de él aquella dificultad.
Ahora bien, Yahshua le hizo ver que lo que él consideraba un obstáculo era por el contrario la ocasión de que se manifestase con toda su eficacia la fuerza de Mashiaj. Por eso concluye Shaul: «con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Mashiaj», pues «cuando soy débil entonces soy fuerte».
¿De dónde ha aprendido Shaul esta lección? Sin duda, del misterio de la vida y testimonio de yahshua. Pues en la Qorintiyim Alef/1ª Corintios emplea términos semejantes para hablar de él. En efecto, allí Shaul afirmaba que, frente a la sabiduría de los hombres, él predica «a Mashiaj crucificado», que es «fuerza de Elohim», pues «la debilidad divina es más fuerte que la fuerza de los hombres» (Qorintiyim Alef/1 Cor. 1,23-25).
En el misterio de la vida y testimonio de Yahshua el Apóstol ha contemplado que en la más extrema debilidad e inutilidad humana -un hombre inutilizado en una cruz y destrozado- se realiza el acontecimiento máximamente eficaz: la redención de la humanidad entera. Y a la luz de ese misterio ha comprendido que ese estilo, esa «norma», Yahweh continúa empleándola: Yahweh sigue salvando a través de la debilidad humana, continúa obrando con su fuerza infinita en medio de la impotencia y de la inutilidad humanas; más aún, ahí se encarna -por así decirlo- el poder de Yahweh. El misterio de la vida de Yahshua se prolonga así en la vida del apóstol con su eficacia infinita y divina.
Ahora entendemos mejor las palabras que dan título a este capítulo. Shaul se alegra de sufrir por los de Colosas. ¿La razón? «Completo lo que en mi carne falta a las tribulaciones de Mashiaj, en favor de su cuerpo, que es la kehilaj» (Qolasiyim/Col. 1,24). Notar el «por vosotros» y el «en favor vuestro»: Shaul tiene conciencia de que sus sufrimientos tienen valor redentor; de que Mashiaj, viviendo en él (Gal. 2,20), prolonga en él y a través de él su sufrimiento redentor. De ese modo, mediante su sufrimiento -padecido por ahavah/amor- el enviado de Yahshua hace presente en el tiempo y el espacio la vida de Mashiaj, la única que salva. En este sentido «completa» en sí mismo el sufrimiento de Mashiaj.
Lo mismo que en el Maestro, se opera en el talmid una suerte de sustitución salvatoria: «De este modo la muerte actúa en nosotros, más en vosotros la vida» (Qorintiyim Bet/2 Cor. 4,12). Sufriendo por los hombres, el apóstol lleva en sí «la muerte de Yahshua»; «continuamente entregados a la muerte por causa de Yahshua», los apóstoles transmiten a los hombres «la vida de Yahshua» (Qorintiyim Bet/2 Cor. 4,10-11).
Se comprende por qué, ante tantas dificultades, proclama Shaul: «no desfallecemos» (Qorintiyim Bet/2 Cor.4,16). Más aún, por qué llega gritar desafiante: «¡Elohim me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Adon Yahshua!» (Gal. 6,14). Sabe, incluso por experiencia, que la cruz es su fuerza y su salvación; y no desea buscar otro apoyo ni otra seguridad. Y de igual manera que se gloría en la cruz de Mashiaj en sí misma, se gloría en la cruz de Mashiaj en cuanto que se hace presente en su vida («me glorío en mis debilidades...en las persecuciones padecidas por Mashiaj»: Qorintiyim Bet/2 Cor.12,9-10).
Desde aquí se iluminan también expresiones paradójicas como la siguiente: «Estoy lleno de consuelo y sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones» (Qorintiyim Bet/2 Cor. 7,4). En el apóstol se hace presente el misterio pascual en su integridad: fuerza en la debilidad, vida en la muerte, gozo en el sufrimiento. La presencia de la cruz en la vida del apóstol es siempre fuente de gozo («me alegro de sufrir por vosotros»), pues es siempre portadora de fecundidad (Yonahan/Jn. 16,21).
No sólo es que sobreabunde el consuelo en medio de las tribulaciones -y en proporción superior a ellas-, sino que tanto las tribulaciones como el consuelo tienen también valor salvífico: «si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos» (Qorintiyim Bet/2 Cor. 1,6).
«Derramado en libación» (Timotio Bet/2 Tim. 4,6)
Cuando pocas semanas antes de su muerte Shaul escriba a Timoteo, le dirá: «yo estoy a punto de ser derramado en libación» (Timotio Bet/2 Tim. 4,6). Se realizaba así de hecho aquello a lo que se había mostrado dispuesto desde mucho antes, como manifestaba escribiendo a los filipenses: «aun cuando mi sangre fuera derramada como libación sobre el sacrificio y la ofrenda de vuestra fe, me alegraría y congratularía con vosotros» (Fil. 2,17).
En la cárcel y a la espera de la sentencia, Shaul sabe que esta puede conducirle al martirio. Pues bien, ante esa posibilidad se muestra disponible y manifiesta su intensa alegría. Toda su vida de anunciador ha sido como un gran sacrificio, pues mediante su anunciacion ha logrado que los gentiles sean convertidos en ofrenda para Yahweh (Rom. 15,16); pues bien, Shaul se muestra dispuesto a completar ese sacrificio y a perfeccionar esa ofrenda regándola con su propia sangre. Shaul contempla la muerte martirial como sello de todo su apostolado.
Y un sello ciertamente coherente. Pues Shaul sabía que Yahweh mismo había reconciliado al mundo consigo por medio de su Hijo, al cual había constituido víctima por los pecados de los hombres (Qorintiyim Bet/2 Cor. 5, 18-21); ahora bien, si a él se le había confiado el ministerio de la reconciliación (pasuk 18), no podía colaborar eficazmente en la reconciliación de los hombres con Yahweh sino mediante la ofrenda de la propia vida. De hecho, él no existía más que para la besorat; lo había entregado todo (tiempo, energías, inteligencia, salud...) sin reservarse nada; ahora -en absoluta coherencia- se disponía a derramar sacrificialmente su sangre para completar la reconciliación de los hombres con Yahweh y llevar a término la misión que Mashiaj le había encomendado.
Hoy dia amados, nos ocurre lo mismo a todos aquellos "que seguimos junto a Yahshua" padecemos, sufrimos, y pasamos dificultades muy extremas por causa de dedicar nuestras vidas al servicio de Mashiaj. Yahweh da instrucciones de como ayudar a quienes asi se dedican como "sacerdotes" pero muchos quieren obviar ese ministerio ¿de que forma? Desatendiendo a quienes estan entregando sus vidas al servicio de mashiaj y hacia vosotros...
Esta falta de amor y este trasgredir los mandamientos asignados para ser cumplidos, es algo que preocupa, es algo que demuestra "que nuestros frutos no son los adecuados".
¿Se pueden cambiar?
SOLO SI DECIDES CUMPLIRLOS POR AMOR...
Shalom.

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