9/6/21

Parashá de Clemente de Roma

Sefer de Clemente                                                         

1. Por causa de las calamidades y reveses, súbitos y repetidos, que nos han acaecido, ajaim, consideramos que hemos sido algo tardos en dedicar atención a las cuestiones en disputa que han surgido entre vosotros, amados, y a la detestable sedición, no kadosh, y tan ajena y extraña a los elegidos de Yahweh Elohé, que algunas personas voluntariosas y obstinadas han encendido hasta un punto de locura, de modo que vuestro nombre, un tiempo reverenciado, aclamado y encarecido a la vista de todos los hombres, ha sido en gran manera vituperado. Porque, ¿Quién ha residido entre vosotros que no aprobara vuestra emuná virtuosa y firme? ¿Quién no admiró vuestra piedad en el Mashíaj, sobria y paciente? ¿Quién no proclamó vuestra disposición magnífica a la hospitalidad? ¿Quién no os felicitó por vuestro conocimiento perfecto y sano? Porque hacíais todas las cosas sin hacer acepción de personas, y andabais conforme a las ordenanzas de Yahweh Elohé, sometiéndoos a vuestros gobernantes y rindiendo a los más ancianos entre vosotros el honor debido. A los jóvenes recomendabais modestia y pensamientos decorosos; a las mujeres les encargabais la ejecución de todos sus deberes en una conciencia intachable, apropiada y pura, dando a sus propios maridos la consideración debida; y les enseñabais a guardar la regla de la obediencia y el decoro, y a regir los asuntos de sus casas con propiedad y toda discreción.
2. Y erais todos humildes en el ánimo y libres de arrogancia, mostrando sumisión en vez de reclamarla, ustedes contentos de dar que de recibir, como Yahshua nos enseñó, y contentos con las provisiones que Yahweh Elohé os proveía. Y prestando atención a Su Davar, las depositabais diligentemente en vuestros levavot, y teníais los sufrimientos de Yahshua HaMashiaj delante de los ojos. Así se os había concedido una shalom profunda y rica, y un deseo insaciable de hacer el bien. Además, había caído sobre todos vosotros un copioso derramamiento del Ruaj HaKodesh; y, estando llenos de un Kadosh consejo, en celo excelente y piadosa confianza, extendíais las manos a Yahweh Elohé, suplicándole que les fuera propicio, en caso de que, sin querer, cometierais algún pecado. Y procurabais día y noche, en toda la comunidad, que el número de sus elegidos pudiera ser salvo, con propósito decidido y sin temor alguno. Erais sinceros y sencillos, y libres de malicia entre vosotros. Toda sedición y toda separación era abominable para vosotros. Os sentíais apenados por las transgresiones de vuestros prójimos; con todo, juzgabais que sus deficiencias eran también vuestras. No os cansabais de obrar bien, sino que estabais dispuestos para toda buena obra. Estando adornados con una vida honrosa y virtuosa en extremo, ejecutabais todos vuestros deberes en el temor de Yahweh Elohé. Los Mitzvot del Abba Yahweh y las enseñanzas de Yahshua HaMashiaj estaban escritas en las tablas de vuestro lev.

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