BLOG DE ESTUDIOS DE HA TORAH

"Somos el remanente de Yisrael Fiel y Obediente y un Pueblo llamado, apartado para ser salvados a través del Mashiaj Legítimo, Yahshua Shiló" Bereshit 49:10

5/6/15

BUSCANDO PAREJA

BUSCANDO PAREJA
En el Sefer/libro de Mishlé/Proverbios [5] dice:
"Quien halló mujer halló el bien"
Pero en el Sefer/libro de Qohalet/Eclesiastés [6] afirma:
"Y hallo yo más amarga que la muerte a la mujer"
Aunque estos dos pasuk parecen presentar imágenes contradictorias de la mujer, si las examinamos atentamente podemos detectar algunas diferencias gramaticales sutiles que explican la aparente discrepancia.
Ante todo, el verbo en el primer pasuk está en tiempo pasado: "quien halló mujer", mientras que el verbo en el segundo está en presente: "y hallo... a la mujer".
El uso del tiempo pasado al afirmar el bien a encontrarse en el matrimonio, sugiere que tanto en el proceso de búsqueda de esposa como en la relación con la mujer con quien se ha contraído matrimonio, uno debe intentar descubrir y concentrarse en esta identificación mutua, profunda y compartida.
Si ignora esta indicación y se concentra en la gratificación pasajera de sus deseos y predilecciones inmediatos, como lo implica el tiempo presente usado en el segundo pasuk, la relación será inevitablemente amarga.
En el primer pasuk, el verbo ("quien halló") es inmediatamente seguido por su objeto ("mujer") implicando que lo que el marido ha buscado y hallado es efectivamente su esposa. Su mente y lev/corazón se centran en ella y su preocupación consciente es suplir sus necesidades y las necesidades de su familia antes que las propias . Esa es la base de una vida matrimonial feliz.
En el segundo pasuk, por lo contrario (que en el original dice literalmente: "y hallo yo más amarga que la muerte a la mujer"), el sujeto ("yo") está interpuesto entre el verbo ("hallo") y su objeto ("mujer"), implicando que el hombre está realmente más ocupado en encontrarse a sí mismo, es decir en su propia gratificación.
De aquí que desinterés en si mismo, la anulación del propio YO es la clave para encontrar y relacionarse con la esposa a nivel de la raíz espiritual común. El esposo egocéntrico será incapaz de lograr una relación genuina y recíproca con su esposa, que el tiempo endulce en lugar de amargar.
Aunque en ese caso el marido probablemente sienta que su mujer se ha vuelto "más amarga que la muerte", en realidad esto le ha sucedido a su propio "yo" interpuesto (que proyecta en ella). Esto es lo que indica la frase "más amarga que la muerte" que sigue directamente a la palabra "yo" incluso antes de mencionar a "la mujer".
Miremos nuevamente a estos pasuk. El primer pasuk completo dice:
"Quién halló mujer halló el bien y despertará la [buena] voluntad  de Yahweh Elohe"
Y el segundo pasuk completo es:
"Y hallo yo más amarga que la muerte a la mujer, cuyo lev/corazón es trampas y redes y sus manos grilletes. El que es bueno ante Yahweh Elohe huirá de ella, más el pecador quedará por ella preso".
En otras palabras, así como el rey Shelomój califica de "buena" la relación positiva entre marido y esposa, también dice que es "bueno" huir de una relación negativa. El marido que se buscaba a sí mismo comienza su retorno al estado del "bien" reorientando su conciencia de tal manera que se presenta "ante Yahweh" en lugar de preocuparse únicamente en sí mismo. Al hacerlo "huye de ella", es decir de la imagen de su propio ego que ha proyectado en su esposa. Sólo entonces podrá salir en busca de su verdadera consorte espiritual.
No es sorprendente que el verbo que funciona como eje de estos pasukim "hallar", figura prominentemente en la creación de Jawa/Eva, la mujer arquetípica:
"Y dijo Yahweh: ´No es bueno que el hombre esté solo, crearé alguien que lo ayude´. Yahweh creó entonces de la tierra todas las bestias del campo y las aves del shemayim/cielo, y El se las trajo al hombre para que las nombrara, y así como el hombre las nombró ese fue su nombre.
Y Adán dio un nombre a todos los animales y aves del shemayim/cielo y a las bestias del campo, pero para sí mismo, Adán no encontró ayuda".
Y evidentemente no era suficiente para Yahweh crear simplemente a Eva y presentarla a Adán. Una verdadera esposa debe ser buscada y hallada.
Después de su creación Adán da a su esposa el nombre genérico "varona, mujer", que en hebreo es simplemente la forma femenina de la palabra "hombre":
"Esta es ahora, hueso de mis huesos, carne de mi carne, esta será llamada ´mujer(varona)´ porque de hombre fue tomada".
Habiendo hallado a su verdadera consorte espiritual, Adán le da un nombre que proviene del suyo propio, reconociendo el origen común de sus almas.
Observando nuevamente los dos pasukim en el original, vemos que en el pasuk "Y hallo yo más amarga que la muerte a la mujer", la palabra "mujer" aparece precedida por el artículo "la". Esto implica que uno se refiere a su propia esposa como miembro de un grupo genérico más que como a un individuo que comparte su raíz espiritual. Esta carencia fundamental de unidad le impide encontrar el bien en su relación con su mujer.
Por el contrario, en el pasuk "Quien halló mujer halló el bien", "mujer" aparece sin el artículo. Esto implica que quien halla su verdadera consorte espiritual la nombra y la reconoce según su origen común, como sucedió en la historia de la Creación. Por lo tanto "Quien halló mujer halló el bien".
En realidad, también aquel que considera a su esposa parte de sí mismo, puede hacerlo como consecuencia de su ego exagerado. En ese caso uno ve a su esposa meramente como un apéndice de sí mismo y no siente necesidad de relacionarse con ella como con un individuo distinto. A esto alude el pasuk "Y hallo yo más amarga que la muerte a la mujer", en el que el marido egocéntrico se ve sólo a sí mismo en su esposa.
La forma correcta de considerar a la esposa como parte de uno mismo es sintiendo la raíz espiritual común, que, como hemos dicho, es posible solamente cultivando un auténtico auto desinterés. la individualidad verdadera se origina en la raíz espiritual propia. Paradójicamente sólo cuando ambos consortes se relacionan uno a otro conscientes de esta fuente común, son capaces de verse mutuamente como individuos verdaderamente únicos.
Todo esto nos enseñan que "es la condición del hombre buscar a la mujer", porque en realidad está buscando una parte perdida, su "costilla". Espiritualmente su parte perdida es el nivel inconsciente de su propia alma.
Cuando uno aprende a relacionarse ("hallar") a su esposa al nivel de su raíz espiritual común, no sólo "halla" un buen matrimonio, sino asimismo el bien inherente al nivel inconsciente de su propia alma. La buena esposa es entonces aquella que hace a su marido consciente de la profundidad del deseo de bondad de este. Este es el significado profundo de "Quien halló mujer halló el bien".
En resumen, al referirse al lenguaje contrastante de estos dos pasukim, quienes plantean la pregunta arriba mencionada al novio, aluden al resultado de la unión, para bien o para mal, dependiendo de su actitud. Las bendiciones del matrimonio dependen del abandono del egocentrismo y de una orientación positiva hacia la verdad interna y la realidad.

Shalom a sus vidas.

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