30/7/16

EL MAL QUE HAY QUE COMBATIR YOM A YOM (dia a dia)

EL MAL QUE USTED COMBATE
¿Cuál es este mal, al cual Yahshua le manda resistir y vencer? Siempre que usted es llamado a la guerra, debe conocer a su enemigo, de otra manera, usted perderá la batalla. El mal en el punto de vista de Romaniyim 12, no es algún mal general que exista casualmente en el mundo, no es algo abstracto. Como ya he señalado en otras ocasiones, es un mal orientado en contra suya. Es un sufrimiento infligido a través de otras personas y que usted debe soportar. Es motivado, como todo la maldad, por un poder maligno cuya intención es frustrar los
propósitos de Yahweh, por medio de provocarle a pecar. Este mal quiere derrotarle, traer deshonra al nombre de Elohe y debilitar su causa. Por lo tanto, cuando usted es derrotado por este mal, es más que una simple tragedia personal. La Kehilaj de Yahshua sufre y el nombre de él es difamado. ¡Nuestro Mashiaj nos ha mandado resistir y triunfar en su propio nombre! Esta es su más alta motivación, usted debe ser un ganador para la honra de El y la fortaleza de su kehilaj.
Entonces, la esencia de este mal descansa, no en el hecho de que tiene poder para causar sufrimiento (este es su efecto); no en el hecho de que es algo no provocado (esto lo hace horrible); sino más que todo, en el hecho de que está dirigido contra YAHWEH ELOHE. El mal, como es contemplado en esta halajá, es un mal contra el creyente porque es de Mashiaj.
Si la persona quien comete el mal no reconoce el motivo oculto detrás de su acción o la meta última de su ataque, esto no lo hace diferente. Los soldados en el ejército, rara vez conocen la estrategia que se encuentra detrás de la batalla, a la cual sus líderes les mandan pelear. Que los siervos del mal ( o los siervos de Yahweh “usados” temporalmente por el enemigo) actúan contra Yahweh cuando hacen el mal a otro, es un hecho, aunque ellos no lo comprendan. Este hecho no es alterado aunque se proteste lo contrario o se alegue ignorancia.
Este mal, como ya lo he dado a entender, quizás pueda venir a través de un creyente pecando; pero en Romaniyim 12 se trata principalmente, de la maldad infligida por un NO creyente.
Sin embargo, lo que se dijo acerca de la respuesta hacia las malas acciones de un no creyente, puede decirse también (con algunas salvedades) acerca de la respuesta a un creyente.
La luz siempre gana. Las sombras no pueden echar fuera la luz; es la luz la que hace desaparecer las sombras de las tinieblas. Cuando el sol sale, las tinieblas no tienen ningún poder contra él. El sol de justicia ha salido. Su luz ha estado brillando y la obscuridad está derrotada. Es a causa de esto, que usted puede derrotar al enemigo.
Creyente, el poder de esta luz de vida está en usted. Este sol de Justicia le ha hecho a usted una luz; es decir, un ganador en la batalla contra la obscuridad. Usted será odiado por las fuerzas de las tinieblas, y ellas tratarán de extinguir su luz. Pero usted puede y debe vencerlas. Usted es luz y la luz vence a las tinieblas; las tinieblas no pueden vencer a la luz. ¡Tome esto como ánimo y adelante por la victoria! Recuerde entonces, esta maldad es un mal inmerecido, que está dirigida no primariamente contra usted, sino contra la Luz. No estoy hablando de cosas tales como su orgullo herido, porque otros fallen en reconocerle como a usted le gustaría que le reconocieran; o de las represalias por algún mal que usted hizo primero; o de la respuesta de alguien a su manera pecaminosa de vivir, su necio orgullo y sus tácticas tontas para testificar. Este mal viene debido a que su vida es un reproche hacia el pecado y al pecador no le gusta esto.
AMADOS AJIM:
Entonces, le ha sido dada una orden de batalla por su comandante en jefe: “No pierdas la batalla contra el mal, sino derrota el mal en la batalla, con el bien”. Reconozca el hecho de que usted está en medio de una guerra y considere cuidadosamente esta orden, hay mucho en ella que le puede ayudar para pelear bien en esta batalla.

Shalom.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Todah rabah por su comentario.